Mundo ficciónIniciar sesiónAlina está casada con Luke, un hombre al que adora; acaba de cumplir treinta y cinco años y su vida cambia para siempre cuando ese mismo día la amante de su esposo, Luke, le confiesa su infidelidad. El mundo de Alina se ve afectado por ese hecho e intentar recomenzar su vida le costará muy caro; sin embargo, en su camino aparece Artem Nader, su jefe, para llenarla de nuevas inquietudes y de ganas de vivir. Luke verá cómo un gesto tan demencial como dejar a su esposa por una loca celosa le costará muy caro.
Leer másDeody era una mujer imponente, a pesar de todas sus obsesiones con la belleza. Usaba un sombrero de ala ancha con un velo oscuro y ropa negra.Cuando bajó de la limusina y se presentó en la mansión, sabía que causaría un efecto negativo en Artem, pero no le importaba. De hecho, todo dejó de importarle hace mucho.—Dile a tu señor que Deody desea hablar con él.Artem daba una demostración de sus dotes como chef, era muy bueno con sus asados.—Esta salsa acompaña muy bien con las chuletas, tiene especies de la india y asiáticas.Debra estaba tensa, su madre quería joder de nuevo, estaba muy nerviosa y Alina lo notó.—¿Qué sucede?—Mi madre llamó y…La empleada se acercó a darle el mensaje a Debra.—Señorita, una señora quiere hablar con el señor Nader.—Mi padre no puede atender a nadie.—No se quiere ir.Ella fue a ver quién era y Alina detrás de ella. Cuando vio la figura imponente de su madre, se quedó congelada.Deody se dio la vuelta y, al ver a su hija tan rosa, sonrió, pero no not
Luke se acercó a su hijo que miraba unos cuadros de un autor desconocido para él.—Disculpa a Madison, ella es muy espontánea.—Te ves bien, es decir, no te ves tan aburrido como antes.—Bueno, hijo, a veces las cosas no funcionan y debemos de volver a empezar.—Entiendo, ¿sabes? Me di cuenta de que algo pasaba cuando te veía distante.—Hijo…—No mirabas los detalles de mamá, su esfuerzo por ser perfecta para ti.—Yo quiero mucho a tu madre.—Sí, ella es una gran mujer y ahora comienza una nueva vida.Eso extrañó a Luke que preguntó.—¿Cómo dices?—Sí, ella volverá con un proyecto nuevo y con ayuda de Artem se está levantando.—¡Ah…! Es lo justo.—Sí, lo es, ella lo merece todo.—Hijo, cuando crezcas y tengas tu relación, lo entenderás.—Claro… Espero no ser igual a ti, no quiero dejar a mi compañera de vida por una mujer que no tiene vocación de nada.La niña lloró y Madison llamó a Luke.—Cariño, tu hija te llama.—Sí, ya voy, ya voy.Fue a tomar a la niña, era muy raro todo aquello,
Luke con su tono irónico, comentó—Vaya, te veo hasta en la sopa.—¿Te me estás declarando?—Escucha…—Papá, salgamos a hablar.Lo llevó afuera y Alina salió.—¿Pasa algo, Artem?—Sí, tu exesposo vino a hablar con Adler.Alina estaba sorprendida y solo esperaba que Adler no se portara malcriado.**Adler miraba al piso y su padre le mostró un paquete.—Es una consola de videojuegos de última generación y muchos juegos.El sueño de todo adolescente.—Pensé que te gustaría jugar.—Ah, claro… gracias.—Hijo, a pesar de todo, eres mi hijo, te amo y, aunque actué de forma estúpida contigo, lo hice por amor.Su padre siempre actuaba por amor y el joven le respondió.—Fue una experiencia inolvidable ser seguido por la policía y estar en una celda… Gracias, papá.—Siempre estaré allí para ti, quiero que lo sepas y quiero que vengas a cenar conmigo y Madison.Solo eso le faltaba.—Por favor, hijo, quiero que conozcas a tu hermana y pasen un tiempo en familia.—Esa mujer no es mi familia.—Ahora
Su hijo estaba en problemas y todo por causa de ella y sus malas decisiones.—Adler golpeó a Theo en el rostro, afortunadamente no es grave, pero será suspendido por una semana.—Escuche… Todo es mi culpa…—Sí, puede ser, pero usted no golpeó a Theo, fue su hijo.——Él lo hizo por defenderme y no es correcto, pero lo hizo por mí.—Quisiera ayudarla, señora Dixon.—West, soy Alina West.—Señora West, hay normas, tenemos que parar todo tipo de violencia y agresiones entre estudiantes.No pudo salvar a su hijo de la suspensión, y cuando lo vio, lo abrazó.—Perdóname.—Mamá, tranquila, no es tu culpa que Theo sea un imbécil.—Hijo, no hables como un gánster.—Hablo como un hijo que ama a su madre.—Voy a ir a terapia —le anunció.—¿Eso es lo que quieres?—Al menos tal vez puedan ayudarme.Alina llamó a un grupo de mujeres que se apoyaban mutuamente en un divorcio.**Ese día era su primera reunión y estaba muy ansiosa esperando ayuda y comprensión. Las mujeres eran de todas las edades y al
Último capítulo