***CAROLINA***
Acabó la ceremonia y comenzaron a acercarse a felicitarnos.
—Te mereces toda la felicidad del mundo —me dijo Ana, abrazándome con el pequeño Emilio en sus brazos.
—Te amo tanto, amiga, mil gracias por estar siempre en las malas y también en las buenas.
Luego se acercaron mis suegros.
—Desde que Abel nos habló de tí, supimos que eras especial y cuando te conocimos, no tuvimos dudas. Hoy oficialmente eres nuestra hija —me dijo Regina mientras me abrazaba.
—Siempre quisimos una