***CAROLINA***
Después de un largo rato bañandonos, acariciándonos, explorándonos, me levantó y caminó hasta nuestra habitación, bajándome en la cama sin desprenderse de mi.
Buscó en mis ojos aprobación y yo estaba deseosa de que entrara en mi, no me importaba el dolor, quería sentirlo por completo.
Se deslizó de a poco y un dolor placentero me invadió, un dolor que me hizo apretar los ojos unos instantes y un quejido salió también de su boca.
Ardía, pero no era tan desagradable como había p