El entorno familiar nos dio tranquilidad a mi hijo y a mí.
Por el camino, varios conocidos nos saludaron con sonrisas. Para ellos, yo seguía siendo la hija mimada de la Familia de Mendoza, no la prometida de Leandro.
El coche de mi hermano mayor ya estaba aparcado afuera. Dijo que nos llevaría directamente a la mansión principal, donde habían preparado una cena familiar.
Al oír "cena familiar", León se acurrucó nervioso contra mí. Acaricié su espalda y sabía qué lo asustaba.
En las cenas de