Capítulo 23: Una llamada anónima
La noche había caído sobre Ravenhill, espesa y silenciosa, cuando el teléfono cifrado de Elena vibró por primera vez en meses. Estaba en su despacho, inclinada sobre expedientes, con una taza de té frío a su lado. El resplandor de la pantalla iluminaba su rostro cansado pero alerta.
Solo usaba esa línea para comunicaciones sensibles. Muy sensibles.
—¿Diga?
—¿Elena Hart? —Una voz distorsionada, anonimizada por un software de cifrado. ¿Hombre o mujer? Imposible de