Capítulo 15: La primera frase
La gala terminaba en un torbellino de luces y risas cansadas.
Los invitados se dispersaban lentamente, unos hacia sus coches, otros hacia el bar para una última copa. Los camareros recogían las sillas, los músicos plegaban sus partituras. La magia de la velada se desvanecía, dejando paso a la realidad cruda del día siguiente.
Nathaniel Cross no se había ido.
Se había quedado, apoyado en la barra, con su tercer whisky en la mano. Ya no bebía por placer, sino por nec