Sky logró internarse en el bosque, aunque cada paso se sentía como si pisara sobre un suelo que se movía, estaba tan mareada que la tierra parecía inclinarse bajo sus pies, las copas de los árboles giraban levemente sobre su cabeza, pero aun así se obligó a correr, porque correr era lo único que sabía hacer cuando el dolor se volvía insoportable, pero después de unos metros, el mareo terminó por detenerla, aunque no fue solo el golpe en la cabeza, ni el zumbido agudo en sus oídos, más bien fue