749. El desconocido permanece inmóvil.
Si una forma se mantiene en movimiento para sobrevivir, entonces llega un punto donde necesita una decisión que la fije… o la transforme por completo.
El entorno sostiene su fluidez con una precisión inquietante, como si cada variación que introducimos hubiera elevado el nivel del juego hasta un punto donde la adaptación constante empieza a exigir más de lo que el cuerpo puede sostener sin elegir una dirección definitiva, y esa exigencia se manifiesta en la manera en que las superficies respond