748. Sin dudar.
Si cada ajuste afina lo que somos, entonces también deja afuera todo lo que no entra en esa forma.
El espacio se vuelve más nítido con cada paso que damos, adoptando una estructura más definida donde las superficies ya no fluctúan, sino que se alinean con una precisión casi quirúrgica, como si el entorno hubiera decidido estabilizarse alrededor de la versión más clara de lo que estamos sosteniendo, mientras en los bordes aparecen variaciones que ya no buscan imitarnos, sino disputar qué forma r