569. Mis dedos recorren las hendiduras.
La primera de las tres noches cae con una quietud engañosa, como si el bosque entero supiera que estamos a punto de remover algo que lleva generaciones enterrado, algo que no solo afecta mi liderazgo sino la raíz misma de nuestra historia, y mientras camino hacia las criptas antiguas bajo la casa del Consejo siento cómo la expectativa se mezcla con una inquietud que no es miedo, sino reconocimiento.
Kael insistió en acompañarme.
Darian no pidió permiso.
Ambos avanzan a mi lado cuando descendemo