473. El deseo como territorio disputado.
La invitación llega envuelta en cortesía impecable, formulada como diálogo urgente sobre estabilidad y futuro compartido, pero basta con leer entre las líneas para comprender que no se trata de palabras sino de acceso, de una tentativa más por acercarse a aquello que no he vuelto a ocultar, y mientras camino hacia el recinto donde me esperan los representantes de lo que ahora se hace llamar la Asamblea de Continuidad, siento cómo el murmullo del deseo ajeno precede a cada encuentro, no como ham