464. Aquello que despierta cuando ya no hay refugio.
No pasa mucho tiempo antes de que comprenda que la exposición no ha cerrado ninguna herida, solo ha cambiado su forma, porque lo que despierta en otros no sigue una dirección única, y mientras algunos se repliegan con una lucidez nueva, aceptando que no todo deseo puede ni debe realizarse, otros comienzan a moverse con una determinación inquietante, impulsados no por ambición de poder sino por una necesidad más íntima y peligrosa: no volver a sentirse incompletos, aunque para ello deban incendi