puerta –
El Capitán dejó caer los hombros y se devolvió a su cuarto y se sirvió un último trago antes de irse a dormir pensando que debía encontrar la manera de arreglar las cosas con su dulce Novalee –
A la mañana siguiente, Novalee fue despertada por golpes en su puerta. Al abrir, encontró al Capitán listo y uniformado para comenzar su faena, aunque tenía en su rostro una determinación que no le había visto en mucho tiempo.
-¿Qué quieres? – Preguntó Novalee con tono amargado – Te dije que no