-Yo. Tengo. Algo que confesarte – Dijo el capitán mirando al suelo –
-Está bien. Dime - le volvió a decir Novalee con tono maternal –
-Yo, espero que no me odies y espero que por el amor que pudieras tenerme logres entenderme y perdonarme – Dijo el capitán y Novalee lo miró con el ceño fruncido esperando a ver cuál era la revelación de la que le costaba tanto hablar -
-¡Oh, por Dios! Me estás asustando. Ya no aguanto más la incertidumbre. Cuéntalo y punto –
El capitán respiró profundo y dijo:
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