Durante el trayecto, Lía estaba revisando su celular cuando el guardaespaldas le echó un vistazo al espejo retrovisor y le dijo:
—Parece que ese auto nos sigue.
Lía miró hacia atrás y arrugó el entrecejo confundida.
—¿Es él?
Ella reconoció el auto. ¿Ese tal Nicolás Gómez la estaba siguiendo?
—Señorita, ¿quiere que lo dejemos atrás? —preguntó el chofer.
Lía se apoyó la mandíbula en la mano, pensativa.
—Reduce la velocidad a ver si nos adelanta.
El auto redujo la velocidad. El auto de atrás los re