Al terminar esa frase, Celia sentía que el sudor ya había empapado su espalda. Definitivamente la había reconocido… Pero ella no podía perder la compostura. Debía fingir calma.
—¿Luna está bajo su control?
—Ella es mi nuera. No te preocupes. No la maltrataré.
—Porque los Ruiz cargaron con la culpa por usted, ¿cierto?
Al oír esto, la sonrisa de Mario se desvaneció. Celia continuó, manteniendo la serenidad.
—Pidió que su hijo se casara con Luna para que sus padres cargaran con el delito, ¿cierto?