—Nos conocemos desde hace tantos años, te conozco muy bien. Quieres usar al hijo de Sergio para manipularme, ¿cierto? —Mario se levantó lentamente y se acercó a ella—. A Sergio no le importa ese niño, pero a mí sí. Después de todo, es ahora el único descendiente de la familia Quiroga, mi propio nieto. Quién sabe si en el futuro me darán otro, ¿no?
Beatriz se sentó sin inmutarse.
—Pero la señorita Ruiz podrá hacerlo, ¿no crees? Es inútil manipularte con -ese niño.
—Quién sabe si yo pueda esperar