Celia recuperó la compostura. Como no quería ver a Ana tan decepcionada como ella, cambió de tema.
—¿Luna ha contactado contigo estos días?
Ana negó con la cabeza.
—No. —Luego preguntó—. ¿Le habrá pasado algo?
—No, pero limitan su libertad…
—¿En serio la están obligando a casarse?
Celia asintió.
—Las dos familias ya fijaron la fecha de la boda.
Ana sintió cierta compasión por Luna. Aunque uno no puede experimentar exactamente lo mismo, es capaz de empatizar. Casarse con un hombre al que no ama s