César se acomodó en la silla de acompañante, con las largas piernas cruzadas. Alto y de espalda ancha, se adoptaba muy bien a todos los trajes de diferentes estilos. Además, su cara también estaba perfectamente esculpida. En sus días de universidad, era el hombre más deslumbrante y más popular del campus.
Para Sira, ese mismo hombre había sido su novio durante tres años, ¡y casi llegaron a la iglesia! Cada vez que lo recordaba, la resignación y el arrepentimiento en su corazón se intensificaban.