—Soy Celia Sánchez. —Ella se volvió con calma—. ¿Y usted…?
Lola la examinó con desaprobación.
—Soy la mamá de Alfredo. Como resultó herido y hospitalizado por tu culpa, vine a ver qué encanto tiene la mujer que lo volvió tan imprudente. Bueno, es cierto que tienes una cara bonita.
¿Alfredo estaba herido y hospitalizado? Celia se tensó.
—Señora, no tengo ninguna idea sobre esta situación.
Ella resopló con indiferencia.
—¡Claro que no lo sabías! Pero él se enfrentó a César por tu culpa. ¡Eres la c