—¿Me preguntas por qué me casé contigo? —Celia soltó una risa burlona—. Te dije que no era por el título de señora Herrera, pero nunca me creíste, ¿no es así? Si no me crees, ¿qué sentido tiene tu pregunta?
—Sí, lo tiene —César se acercó todavía más—. Al menos, quiero saber tu respuesta.
Ella permaneció impasible.
—¿Quieres una respuesta? Claro. Escucha, me casé contigo por dinero.
Al notar su tono provocativo, él entrecerró los ojos.
—Estas no son palabras sinceras.
—¿O acaso crees que me casé