—Disculpa…
Ella se disculpó y de repente recordó quién era el hombre a su lado… No se atrevió a levantar la vista, solo se apartó un poco de él, con el ceño fruncido.
Sabía que quien la había tirado era, probablemente, César, pero no entendió por qué este lo había hecho. Bueno, de todos modos, ya no le interesaba la razón, tampoco quería dejar espacio para ilusiones indebidas en su mente. No quería creer tan sencillamente que él todavía sentía algo por ella…
Al llegar al último piso, todos salie