Capítulo LXIV
Al sacar a Carlos de la casa, cierra la puerta y se va directo a la cocina a llorar, se sirve un vaso de agua fría y se sienta nuevamente en el sillón desconsolada sabía que era lo mejor que pudo haber hecho, pero eso no era consuelo para ella.
Sentía que su corazón se rompía en mil pedazos.
Por otra parte Carlos no podía creer lo que le acababa de pasar. Él se sentía tan seguro de que Mercedes nunca lo dejaría que se atrevía a tratarla mal y a humillarla como lo hizo, pero ahora