Las palabras de Regina fueron seguidas por un repentino silencio de Sonia. El ambiente ya reducido del apartamento se volvió aún más opresivo con su mutismo, especialmente cuando su mirada serena se posó sobre Regina.
Regina sintió un vuelco en el corazón y frunció el ceño bruscamente. —Tú...
—Váyase —interrumpió Sonia abruptamente.
Esta repentina declaración dejó a Regina paralizada. Después de un momento, preguntó con incredulidad: —¿Qué has dicho?
—Por favor, váyase y no vuelva más —afirmó So