Al regresar a Villa Azulejo, Sonia descubrió que Andrés ya había llegado.
Tenía una maleta abierta junto a sus pies y estaba revisando unos documentos.
Al oír ruido, levantó la cabeza primero.
Cuando sus miradas se encontraron, Sonia de repente no supo qué decir.
Justo cuando estaba a punto de desviar la mirada, Andrés dijo —Tengo que viajar por trabajo.
—Oh.
—A Estados Unidos, al menos una semana.
—Entendido.
La respuesta de Sonia fue muy simple.
O mejor dicho... evasiva.
Andrés naturalmente lo