El estado de ánimo de Magdalena ya era malo, y al oír la risa de Sonia, su expresión empeoró visiblemente —¿De qué te ríes?
—De nada, solo estoy... feliz por usted.
Sonia miró a Andrés.
Él también la estaba mirando, como esperando a ver qué excusa inventaría.
Al escuchar la explicación de Sonia, arqueó una ceja y luego sonrió.
A diferencia de su sonrisa anterior, fría y burlona, ahora su sonrisa parecía más genuina, como si Sonia realmente le hubiera hecho gracia.
Pero Sonia lo ignoró y continuó