Justo entonces, la voz de Sonia sonó desde adentro:—Mario, ¿quién está ahí afuera?
Esa voz le confirmó a Andrés lo que sospechaba. No se había equivocado. Esa era la casa de Sonia, y… había un hombre desconocido dentro.
Andrés soltó una fría carcajada. Se dio la vuelta y se marchó. Todo eso de que la quería, de si aún había posibilidades entre ellos… era mentira. Claro, si ella lo amara tanto, ¿cómo se habría divorciado tan fácilmente? Y si no recordaba mal, antes del divorcio, ella había estado