Casa de los Campos.
Magdalena tenía buenos hábitos, normalmente a esta hora ya estaría dormida. Y prácticamente toda la casa de los Campos seguía su rutina.
Sin embargo hoy, cerca de la una de la madrugada, toda la mansión permanecía iluminada.
El mayordomo llevaba mucho tiempo esperando en el jardín. Al ver llegar el auto de Andrés, sus ojos se iluminaron y corrió hacia él: —¡Señor, ha vuelto!
Andrés apenas lo miró: —¿Cuál es la situación adentro?
—Magdalena está... muy enojada, la señora tambi