— Fui yo quien organizó tu encuentro con Diego — dijo Manuel —. Pero no sabía que esa mujer aparecería repentinamente, y menos aún... que diría esas cosas.
— Sonia, pase lo que pase, somos amigos. Yo... no llegaría al punto de manipularte así.
Sonia guardó silencio.
Pero sus ojos se fueron bajando lentamente, como si estuviera evaluando la veracidad de sus palabras.
Manuel continuó: — De cualquier manera, lo de esta noche fue un descuido mío. Te pido disculpas formalmente, en el futuro...
— No e