Adrián investigó durante toda la noche: la raíz espiritual, la espada vinculada a mi alma, el loto de nieve milenario, el clavo sellador y las cadenas para inmortales. Una tras otra, aquellas verdades tardías fueron derrumbando todas las excusas tras las que Adrián se había escondido.
Camila no había necesitado el loto de nieve por una simple raspadura. Al enterarse de que aquella flor estaba destinada a reparar mi raíz espiritual, se había dejado caer a propósito el día previsto para recoger el