Capítulo 32
Geraldo se quedó parado en medio del taller, sosteniendo el papel como si le quemara las manos. El sonido del motor al fondo parecía distante ahora, como si todo a su alrededor hubiera perdido nitidez.
— ¿Qué quiere realmente ese niño bien? — murmuró, frunciendo el ceño. — ¿Cree que puede llegar aquí, todo arregladito, inventar una historia así y salir como si hubiera hecho una gran revelación?
Miró de nuevo el documento, sus ojos recorrieron las palabras impresas. Estaba bien hecho