Capítulo cincuenta y siete: Querida Jules.
David.
Sentía una fuerte presión en mi pecho, ese presentimiento de que algo muy malo le había sucedido a Jules, de solo llegar hasta su casa y ver a la familia preocupada o a mi hijo llorando me generaba cierta impotencia y culpa, ella era una chica normal antes de conocerme, alguien que tenía una vida, sueños por cumplir y contaba con un grupo de amigos enorme, de alguna manera sentía que mi presencia había causado muchos problemas en su vida, e imaginé una y otra vez que quizá estaba mejor si