Mundo de ficçãoIniciar sessãoUn enorme salto de Mael despertó a Elisa, e instintivamente apoyó la mano en su vientre, pero se encontró con la cálida mano de Emanuel que ya estaba ahí.
—Siempre patea cuando me siente —le dijo él al oído y Elisa sonrió recostando la espalda en el pecho del hombre, pero la sonrisa se le borró de la cara, el día había llegado.
Ya habían pasado dos meses desde que Elisa se hubiera col







