Micaela
Estoy en un rincón de la habitación con las manos en mis oídos y el rostro mojado por las lágrimas, pero ni así puedo dejar de escuchar los gritos de mi prima, no puedo soportarlo más y comienzo a gritar como una estérica, aunque no sirva de nada, me levanto y rompo todo mientras sigo gritando hasta que la maldita puerta se abre.
-¡¡HIJOS DE PUTAS!!¡¡DEJARLA!!- Manuel me envuelve entre sus brazos y yo lo golpeo, pateo e insulto como una poseída-
-Tranquila- Dice y siento un pinchazo, mi