Mundo ficciónIniciar sesión—Steve, si siempre te he dicho que no dejes la puerta abierta, ¿por qué lo hiciste? —preguntó Ellie.
—Pe, pero yo atranqué bien la puer… —repuso Steve cabizbajo, sentado en el sillón.—No friegues, Steve, salgo un par de horas, llego a la casa ¿y qué encuentro? Sangre en el porche, a Peluso herido, el piso pegajoso y, para acabar, no encuentro a Gato por ningún lado. ¿Acaso me quiere






