Mundo ficciónIniciar sesiónEran las 5 de la mañana. En la cuadra en la que vivía Gio, donde raras veces pasaban carros, una motocicleta con luces de halógeno se iba acercando cada vez más. El sonido del motor era imponente; los pocos transeúntes que iban por las calles se maravillaban o se asustaban ante aquel espectáculo. Unos camioneros que se tomaron un pequeño descanso después de estar descargando productos en el supermercado, se hallaban sentados en la barda







