Mundo ficciónIniciar sesiónPunto de vista de Floriana
Bajé las escaleras lentamente, mi mano aferrada a la barandilla tan fuerte que mis nudillos se volvieron blancos.
La sonrisa de Damiana se ensanchó cuando me acerqué, sus brazos ya abriéndose como si estuviera saludando a una hija perdida hace mucho tiempo.
En el momento en que mi pie tocó el último escalón, me atrajo hacia un abrazo.







