Mundo ficciónIniciar sesiónPunto de vista de Ricardo
Miré al ayudante que aún sostenía la muñeca de Floriana y sentí que algo violento se elevaba en mi pecho.
"Suéltala," dije.
El ayudante dudó, sus ojos se desviaron hacia Damiana como si estuviera esperando permiso.
Esa sola vacilación fue suficiente para hacer hervir mi sangre.
"Dije que la sueltes," repetí. Mi voz







