POV: Ricardo
Alec se abrió paso entre la multitud con su maletín médico.
No lo había llamado, alguien más lo había hecho o se había movido por instinto. Miró a Floriana, a la sangre que no era suya, a su estado semiconsciente, a los ojos que seguían levemente plateados incluso cerrados.
—Déjame mirarla —dijo.
Cada parte racional de mi cerebro produjo la respuesta correcta: no. Eres un traidor y lo sé, y no te he confrontado todavía porque el momento no era el correcto, pero dejarte cerca de ell