Floriana declaró el día durante el desayuno.
Lo hizo con la franqueza específica que aplicaba a las cosas que había decidido que iban a suceder, sin importar las consideraciones operativas. Dejó su taza de café, me miró y dijo: "Hoy."
La miré.
"Nada de documentos," dijo. "Nada de correspondencia. Ningún informe de inteligencia." Sostuvo mi mirada. "El jardín. Sera. La cocina de Rosario. Lo que quieras hacer con tus manos que no tenga nada que ver con estrategia."
Miré mi café.
"Aquí está el res