Lo anunció en la cena.
—Mañana —dijo—. Tu día. Un día completo. El jardín y lo que quieras. Nada operativo.
La miré.
—Tuve un día —dije—. Hace tres semanas.
—Ese día implicó que revisaras el drenaje este dos veces y reorganizaras el arriate de rosas del norte bajo el pretexto de revisarlo —dijo ella—. Ese fue un día de práctica. Mañana es un día real.
—¿Hay alguna distinción? —dije.
—El día de práctica estableció que podías estar en el jardín sin gestionar todo lo que hay en él —dijo ella—. El