Alfonso vino a la finca el jueves.
Sin anunciar. Sin una petición formal ni protocolo diplomático, ni ninguno de los enfoques procedimentales que podrían haberse esperado dada la historia entre nosotros. Apareció en la puerta a las diez de la mañana sin vehículo; había caminado, de la misma manera que Mireille había caminado hacia el valle con lo que fuera que llevara encima, de la misma manera que Marcus Vane había caminado hasta mi puerta.
El personal de la puerta me llamó.
Fui a la puerta.
É