92. Era hora de dar la vuelta a la partida
Laís
Me encantaba estar así con mis amigas. Por el poco tiempo que teníamos, era casi imposible conciliar las agendas.
Ahora todas parecíamos atrapadas en el mismo espacio y eso había hecho nuestras vidas más fáciles.
«Creo que mis dos minutos ya se acabaron. Voy a ser adulta allá adentro.»
«Y luego vuelves para contarme cómo empezaste a trabajar para André», dijo Branca mirándome seria.
«Soy una excelente abogada, ¿no, amiga? Él lo vio y quiso contratarme.»
«Tú y André solo se pelean. Cuéntame