90. Nuestro momento de nostalgia
Cássio
El cuarto estaba en silencio cuando volví.
La luz baja de la lámpara dejaba todo en tonos suaves, casi irreales. Fue entonces cuando las vi.
Branca dormía de lado, con Aelyn acurrucada contra su pecho, un bracito rodeando la cintura de la niñera como si fuera lo más natural del mundo.
Y tal vez lo fuera.
Mi hija respiraba tranquila. El rostro relajado. El cuerpo seguro. Protegida. Por ella.
Aquella imagen me golpeó en un lugar que no tenía palabras para nombrar. No era solo gratitud. No