66. Precio a pagar
Cássio
La casa por fin se había calmado.
Aelyn dormía, agotada después de jugar a la médica, y Branca estaba acostada, descansando como el médico había recomendado, o al menos intentándolo. La puerta del cuarto permanecía entreabierta, para que si cualquiera de las dos necesitaba algo, supiera que podía llamarme.
Yo estaba en la sala, sentado en el sofá, con una pila de currículos desparramados sobre la mesa de centro. Candidatas para el puesto de cocinera. Personas que apenas conocía, pero que