20. Su pérdida
Cássio Ravelli
Dije una mierda.
No había otra forma de nombrarlo.
La frase salió de mi boca como veneno, sin cálculo, sin justicia, sin control. Y ahora resonaba en mi cabeza como un error que no podía desdecirse. Siempre supe usar las palabras. Siempre supe cómo presionar, intimidar, llevar a las personas al punto que yo quería. Entonces ¿por qué con ella era diferente?
Tal vez porque Branca no se doblegaba. Tal vez porque no me temía.
O tal vez porque ya no tenía nada más que perder aparte de