119. Casino
André
Estaba apoyado contra la pared junto al ascensor, brazos cruzados, fingiendo que miraba el celular, pero en realidad solo esperaba por ella. El vestíbulo del hotel estaba lleno de gente que regresaba del congreso, risas altas, credenciales colgando del cuello, pero nada de eso importaba. Cuando las puertas del ascensor se abrieron, levanté la mirada y… puta mierda.
Fue como recibir un puñetazo en el pecho.
Laís salió como si el mundo entero hubiera sido creado para admirarla. Vestido blan