104. Nueva acusación
Cássio
El papel cayó sobre la mesa como si fuera plomo disfrazado de hoja de sulfito. Intimación. La palabra ya estaba impresa en letras negras frías, pero cuando la leí, sentí cada sílaba clavarse en el pecho.
«Cárcel privada…»
La frase salió baja, casi un gruñido. Solté una risa seca, sin humor, corta como una bofetada en mi propia cara. La leí de nuevo. Y otra vez. A la tercera, mi mandíbula se tensó tan fuerte que oí los dientes rechinar.
André estaba de pie frente a mí, brazos cruzados, ro