101. Decisión
Cássio
Salí del cuarto de Aelyn todavía sintiendo el eco de aquella voz arrogante en la cabeza. «No te entrometas, niñera». La palabra en sí no era el problema. Branca había sido la niñera de Aelyn por un tiempo, y ella nunca se había molestado con el título. Lo aceptaba con naturalidad, incluso con cariño, porque era verdad: cuidaba de mi hija como nadie. Lo que quemaba era el tono. La forma autoritaria en que la arquitecta lo había escupido, como si Branca fuera una empleada cualquiera que no