- Es verdad lo que dice tu padre – le dije y él me miro desencajado – Si visitarte aquí levantó sospechas, imagínate si soy tu pareja en un evento tan relevante – le expliqué y sabía que él lo entendía, aunque podía ver su cara de frustración - ¡Hey! no pasa nada, me ahorro el vestido…- bromeé tratando de relajar la tensión del momento - ¡Ya sé! Si no puedes ir con mi hermano, ven conmigo ¡sé mi cita! – exclamó Ana como si hubiera resuelto el mayor misterio de la vida y yo solté una risa nervio